Hoy ha llegado el correo y un amigo me ha escrito lo siguiente:

«Los massai han informado al Comisario del distrito de Ngong que muchas veces, al alba y al crepúsculo, han visto leones en la tumba de Finch Hatton. Un león y una leona llegan hasta allí y permanecen en pie o echados sobre la tumba durante largo tiempo. Después de irte tú el terreno que rodea la tumba fue nivelado formando una especie de terraza. Supongo que aquella elevación constituye un lugar ideal para los leones. Desde allí pueden observar toda la pradera y el ganado y la caza que hay en ella.»

A Denys le gustará saberlo. Tengo que acordarme de contárselo.

Karen Blixen / Memorias de África (Sydney Pollack, 1985)