Lo sé. Ha sido un error. No deberíamos ni haber llegado hasta aquí… Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Esas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.

Samsagaz “Sam” Gamgee / El Señor de los Anillos: Las Dos Torres (Peter Jackson, 2002)

Despedidas de Cine · 10 formas de decir adiós

Despedidas de Cine · 10 formas de decir adiós

En su mayoría tristes y raramente felices, las despedidas son parte de la vida. Toda gran historia requiere que haya, al menos, una ruptura, una separación o un adiós. Las despedidas no son necesariamente un final, pueden ser el inicio de la aventura. Pueden ser dulces y pacíficas, o bien, amargas y cargadas de rencor. De una u otra forma el cine nos ha mostrado muchas, muchísimas despedidas. Pero hay un puñado de ellas que son imposibles de borrar de la memoria, al menos de la mía. Mi Top 10 por así decirlo. Éstas son mis diez despedidas favoritas.

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“Ojalá el Anillo nunca hubiera llegado a mí. Ojalá nada hubiera ocurrido.”

“Eso desean quienes viven éstos tiempos. Pero no les toca a ellos decidir. Lo único que podemos decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado. Hay otras fuerzas en este mundo, Frodo, además de la voluntad del mal. Bilbo estaba destinado a encontrar el Anillo. Y como consecuencia tú estabas destinado a tenerlo. Y ese es un pensamiento alentador.”

Es muy difícil escoger un sólo momento, una sola frase, de la épica trilogía en la que Peter Jackson adaptó, como nadie creyó posible, el universo de los libros de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien. Tan bien supo hacerlo, tan bien respetó el espíritu épico y humanista de la obra original que entre todas las batallas, las criaturas y las impactantes escenas de los paisajes de Nueva Zelanda insertó escenas como ésta. La Compañía del Anillo ha hecho un alto en el camino a su paso por las Minas de Moria. De repente, Frodo advierte a Gandalf de que alguien los está siguiendo. Es Gollum. Y entonces, tiene lugar uno de los diálogos más bellamente aleccionadores que se han escrito jamás.