El Ministerio del Tiempo: 1ª y 2ª temporada

El Ministerio del Tiempo es una serie de fantasía y ciencia ficción histórica sobre viajes en el tiempo. Si una serie con este argumento me viniera de la BBC británica, o de cualquier televisión británica o estadounidense (BBC, HBO, CBS, Showtime…), podría haber sido una serie más para mí y seguramente la habría ignorado. Al menos durante sus primeras temporadas (cosa que me pasó, por ejemplo, con Juego de Tronos). Pero el hecho de que sea una producción nacional ya es un dato a valorar de entrada. Pese a caer en el cliché, es imposible verla y no pensar “para ser española está bastante bien”. Eso fue al menos lo que a mí se me pasó por la cabeza.

Cuando ya está a punto de empezar la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo yo acabo de ver la primera y devorado la segunda. Ya soy una ministérica. Así que voy a soltar algunas valoraciones que me han venido a la cabeza según iba visionando capítulos.

Lo mejor…

1. El trío protagonista funciona como personajes independientes, cada uno tiene un trasfondo que se explica de forma breve pero que define muy bien a cada uno de ellos. Pero lo mejor es que en grupo funcionan de maravilla. Julián Martínez (Rodolfo Sancho), Amelia Folch (Aura Garrido) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda) vienen de tres épocas dispares y, sin embargo, establecen una dinámica de grupo en la que se van dibujando poco a poco las relaciones de una pequeña familia en la que se van convirtiendo. Los sentimientos de compañerismo, camaradería, fraternidad y… ¿romance? van aflorando a ritmo muy lógico. En la segunda temporada Julián desaparece y su hueco en la patrulla lo ocupa Pacino (Hugo Silva). A pesar del cariño que le tengo a Julián, Pacino hace que la serie siga con buen ritmo y que la dinámica de la patrulla continue siendo igual de buena. Hay momentos en los que incluso mejora.

patrulla
La Patrulla: Pacino, Amelia Folch, Alonso de Entrerríos y Julián Martínez.

2. Los personajes secundarios están al nivel de los principales y son un complemento genial para el trío protagonista. Algunos aportan trasfondo y entidad como es el caso de Irene Larra (Cayetana Guillén-Cuervo), Ernesto Jiménez (Juan Gea) y Salvador Martí (Jaime Blanch). Otros, como es el caso de Velázquez (Julián Villagrán) o Angustias (Francesca Piñón) son más el alivio cómico para determinados momentos y aligeran la trama.

3. Los personajes episódicos y las personalidades históricas son muy interesantes. Los actores presentan unas actuaciones y caracterizaciones que son, como mínimo, correctas en la mayoría de los casos. Mientras que en otros son sencillamente perfectas, el mejor ejemplo es el Lorca de Ángel Ruiz en “La leyenda del tiempo”, último capítulo de la primera temporada. Episodio brillante y lleno de emociones. Los encuentros con los personajes ilustres son siempre interesantes y aportan buenas críticas sobre lo que éramos y lo que somos como país y sociedad.

julianylorca
Federico García Lorca y Julián se conocen en un sueño común.

4. Las historias para las misiones están muy bien escogidas. La densidad y riqueza de la historia de España da para dos, cuatro y hasta veinte temporadas de El Ministerio del Tiempo. Pero ciñéndonos a éstas dos primeras temporadas han sabido muy bien escoger las historias y no caer exclusivamente en viajes al medievo y el Siglo de Oro. Se agradece tener historias que nos llevan al Madrid de los ochenta y tener al Guernika como elemento clave (“Cualquier tiempo pasado”) o a la Residencia de Estudiantes para conocer a Lorca, Dalí y Buñuel (“La leyenda del tiempo”). En la segunda temporada nos han llevado al Nueva York de los años 20 (“Tiempo de magia”) y han usado a los últimos de Filipinas como pretexto para reintroducir a Julián en la trama con el capítulo doble “Tiempo de valientes”.

5. Las posibilidades de la serie son casi ilimitadas. Siempre me ha sorprendido lo poco que España ha aprovechado su riqueza histórica para la producción de ficciones cinematográficas y televisivas. El Ministerio del Tiempo es la serie idónea para tratarlas todas, con limitaciones obviamente. Además, tiene todas las características para convertirse en una serie que no dependa de sus personajes y que al igual que otras ficciones como Hospital Central, éste Ministerio se convierta simplemente en un lugar común en el que cada varias temporadas veamos pasar a diversas patrullas y funcionarios. Desde luego el transmedia que ha provocado puede jugar un papel clave en el futuro de ésta serie ya que prácticamente ha hecho realidad en España el fenómeno del auténtico fandom televisivo. El Ministerio del Tiempo ha abierto una puerta a la posibilidad de que en España se hagan otro tipo de series.

transmedia
El transmedia de El Ministerio del Tiempo incluye una intranet del propio Ministerio, diversos podcasts y redes sociales en las que todo el equipo participa activamente.

Lo peor…

1. Las lagunas de guión sobre el mecanismo y origen de las puertas. El universo que nos proponen no nos otorga los suficientes detalles. Desde el principio he necesitado saber más sobre las puertas y sobre ésta mitología en general. Hasta ahora no nos ha quedado claro que las puertas sean o no algo mágico, o una especie de fenómeno natural, o si hay algún ser o entidad que las haya puesto ahí, cómo surge una nueva puerta, cómo se ha desarrollado toda esa tecnología que funciona a través de los tiempos… En la segunda temporada aportan poca nueva información, salvo esa breve escena en la que tienen que clasificar las “nuevas puertas”. Igualmente seguimos sin saber si esas puertas están siendo construidas,  desenterradas… Espero que la tercera temporada nos de información explícita con respecto a éstas cuestiones.

2. La duración de los capítulos es excesiva en la mayoría de los casos. Sin embargo, la duración del primer episodio de la serie (“El tiempo es el que es”) me resultó insuficiente y con una acción demasiado apresurada. Los tres personajes, especialmente Amelia y Alonso, merecían una mejor presentación. Además, todo el sistema ministerial y el secreto de las puertas se expone demasiado pronto. El problema de la duración es un mal intrínseco de la televisión en España. La mayoría de los capítulos deberían resolverse en diez minutos menos y otros merecen ser episodios dobles. En la segunda temporada aciertan alargándola hasta conseguir dos mitades con una mid-season de capítulo doble (“Tiempo de valientes”) que es el punto de inflexión de la temporada.

3. Los villanos no son interesantes ni parecen una amenaza a tener en cuenta. Realmente no hay grandes villanos en El Ministerio del Tiempo. A Lola Mendieta (Natalia Millán) la presentan en el primer capítulo (“El Tiempo es el que es”) de forma muy apresurada y luego tiene apariciones muy irregulares. En la segunda temporada introducen a la empresa Darrow y a ella como una secuaz. Pero toda esta subtrama de viajes en el tiempo usando el teletransporte está planteada con pinceladas y pese a que podría ser interesante no aporta. Y quita minutos de capítulo que aburren. La amenaza Darrow aparece y desaparece, y da la impresión de no tener consecuencias. Por su parte, Leiva (José Antonio Lobato) es presentado de repente y pasa de ser un injusto condenado a un loco buscando venganza. Leiva sólo sirve para convertir a Irene en una traidora poco creíble y para introducir a otra villana, Susana Torres (Mar Saura), pésimo personaje que no puedes esperar a que desaparezca. Recemos para no volver a verla nunca.

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Lola Mendieta pasó una breve temporada en la prisión ministerial.

4. El cambio de dirección en las tramas por la marcha de Rodolfo Sancho. El cambio en la trama de Julián y Amelia, que estaban destinados a ser pareja, está forzado por la marcha de Rodolfo Sancho en la primera mitad de la segunda temporada. Pese a la química de Amelia y Pacino se nota que todo está reescrito porque no había más remedio. Parece que nos quedaremos sin saber cual era el destino original de Amelia y Julián y qué había detrás de esas fotos que Amelia recibió. Como consecuencia la premisa de que “el tiempo es el que es y no se puede cambiar” se rompe.

5. La falta de medios se hace patente en las escenas de interior. Durante la primera temporada es más evidente que en la segunda, que mejora bastante en éste aspecto ya que logra una mayor riqueza visual. Sin embargo, en la primera entrega de la serie hay un gran contraste entre los primeros planos y los ambientes oscuros de las escenas rodadas en decorados y los planos abiertos y luminosos de los exteriores. Es de esperar que en la tercera temporada éste deje de ser un problema definitivamente ya que la factura técnica de la segunda temporada es bastante digna.

Los momentazos…

1. Spínola irrumpe en el Ministerio (1×03 – Cómo se reescribe el tiempo)

Es un momento difícil en el Ministerio. Los nazis han atravesado una puerta del tiempo, se han presentado en Madrid en 2015 y tienen a los altos mandos como rehenes. Pero la llegada de Ambrosio Spínola, el héroe de Flandes, y sus hombres salva el día.

2. La admiración de Velázquez hacia Picasso y su encuentro (1×05 – Cualquier tiempo pasado)

velazquez
Velázquez logra un encuentro con un joven Picasso en una taberna de Barcelona.

Velázquez desea conocer a Pablo Picasso porque considera que es el mejor pintor que ha dado España. No soporta a quienes piensan que sólo pintaba garabatos y explica la Teoría Picasso. Finalmente lo logra. Velázquez se encuentra con Pablo Picasso en Barcelona y éste le confiesa que cuando visita el Museo del Prado le encanta ir a ver a Goya… y a Velázquez. Una escena deliciosa para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad artística.

3. La despedida de Julián y Federico García Lorca (1×08 –  La leyenda del tiempo)

Julián ha establecido un vínculo emocional muy especial con Federico García Lorca. Cumplida la misión toca despedirse y la imposibilidad de advertirle al poeta que no vuelva a Granada y salvar su vida parte el alma de Julián. Y de todos los espectadores.

4. Cervantes sueña con el futuro (2×03 – Tiempo de hidalgos)

cervantes
Cervantes viaja al futuro de la mano de la patrulla y ve con sus propios ojos la trascendencia futura de su obra.

Miguel de Cervantes quiere suicidarse tras fracasar su intento de poner sobre las tablas Los baños de Argel y haber malvendido el manuscrito de El Quijote. Para hacerle ver lo importante de su figura, Amelia, Alonso y Pacino se lo llevan a su futuro para ver el éxito de la obra.

5. Velázquez borracho en la boda (2×12 – Hasta que el tiempo nos separe)

En la boda de Ortigosa y Natalia, Velázquez hace una ebria reflexión sobre la necesidad de humanizar los mitos clásicos. Los comensales no dan crédito a la situación. Irene se ríe, pero Salvador desespera. Genial.

 

Eso es todo por ahora. Espero la nueva temporada con muchas ganas.

2 comentarios sobre “El Ministerio del Tiempo: 1ª y 2ª temporada

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