Las 7 Edades de Disney · Introducción: “Todo empezó con un ratón”

Walter Elias Disney nació en Chicago en 1901 y fue el cuarto de una familia de cinco hermanos. Hijo de Elias Disney, hombre de múltiples oficios, llega al mundo en una familia que a penas logra subsistir con las ganancias de Elias como carpintero. Flora, su madre, es maestra de escuela, pero se retira para dedicarse por completo al cuidado de su hogar y sus hijos.

En 1906 Elias adquirió una granja y la familia Disney se trasladó al pequeño pueblo de  Marceline en Missouri. Tanto Walt como su hermana menor, Ruth, quedaron apartados de los duros trabajos de la granja debido a su corta edad. Walt vivió allí los que siempre recordaría como los años más felices de su vida, refugiado en su paraíso bucólico de ríos y valles. Cada noche su madre le narraba cuentos clásicos de la vieja Europa.

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WALTER ELIAS DISNEY con apenas un año.
Antes de cumplir ocho años ya había empezado a dibujar y estaba fascinado por los trenes. Walt era un chico de gran imaginación, que soñaba despierto y dibujaba sin parar.

En 1909 esta época de felicidad acabó repentinamente. Su padre cayó enfermo de fiebre tifoidea, ya no podía sacar adelante la granja y se vio obligado a venderla. La familia se  trasladó a una casa de alquiler en Kansas City. Atravesaban uno de los peores momentos económicos de su vida, así que Walt tuvo que ponerse a trabajar de inmediato. Elias adquirió una ruta de reparto de periódicos y Walt y su hermano Roy eran los encargados de realizar dicho reparto. El trabajo era extremadamente duro para un niño de ocho años y eso le impedía prestar la atención necesaria a sus estudios. Obtenía calificaciones bajas y sus profesores informaban que se dormía a menudo en clase.

“¿Ha estado alguna vez en Kansas City? ¿Conoce Missouri? Hace bastante frío allí en invierno. Mucho frío. Mi padre, Elias Disney, poseía una ruta de reparto de periódicos allí. Mil periódicos, dos veces al día, la edición de mañana y la vespertina. Mi padre era un rudo empresario. “Ahorra un centavo de cualquier forma”, era esa clase hombre de modo que no contrataba a repartidores. No, no, no… nos usaba a mí y a mi hermano mayor Roy. Yo tenía ocho años entonces, sólo ocho años. Y como le he dicho los inviernos eran duros y el viejo Elías no creía en comprar zapatos nuevos hasta que los viejos no se gastaran. De verdad, Señorita Travers, a veces la ventisca me cubría la cabeza. Avanzábamos a través de la nieve como si fuera melaza. El frío y la humedad nos calaban la ropa y los zapatos y se nos cortaba la piel de la cara. A veces, de pronto, me encontraba boca abajo en la nieve y me despertaba porque me había desmayado o algo así, no sé. Luego había que ir al colegio pero estaba demasiado mojado para atender a ecuaciones y esas cosas. Después había que salir otra vez a la nieve para llegar a casa antes de oscurecer. Mi madre nos servía la cena. Luego volvíamos a salir para repartir la edición de tarde. “Más vale que te des prisa, Walt. Lleva los periódicos al porche y pásalos por debajo de la puerta o papá volverá a ponerse furioso y te enseñará la hebilla de su cinturón”. No le cuento esto para entristecerla, Señorita Travers. Adoro mi vida, creo que es un milagro. Y adoraba a mi padre, creo que era un hombre fantástico. Pero raro es el día en que no recuerde a aquel niño de ocho años repartiendo periódicos bajo la nieve y el viejo Elias Disney con el cinturón en la mano. Estoy muy cansado, Señorita Travers. Estoy cansado de recordarlo de ese modo.” — Walt Disney, interpretado por Tom Hanks Al encuentro del Sr. Banks (John Lee Hancock, 2013)

Elias logró en pocos años convertirse en uno de los propietarios de una empresa de refrescos, la O-Zell Company, con base en Chicago. La familia se trasladó de nuevo y Walt continuó sus estudios en la McKinley High School. Siguió trabajando para su padre pero se las arregló para asistir por las tardes a clases en el Instituto de Arte de Chicago. Allí se convirtió en el ilustrador del periódico del instituto, The Village Voice. Sus cómics eran de tema patriótico y político, centrados en la Primera Guerra Mundial.

A los 15 años, durante el verano de 1916, consiguió un trabajo como vendedor de periódicos y chucherías en el ferrocarril de Santa Fe. Se entretenía fácilmente con los trenes y a menudo le robaban la mercancía, así que no logró mantener el empleo. Dos años después abandonó el instituto con la intención de seguir los pasos de su hermano Roy, enrolado en la marina. Para finales de la década de los 10 casi todos los hermanos se habían marchado de casa, sólo quedaban Walt y Ruth.

Walt no podía esperar ya más a que llegara el momento de hacer su propia vida. Deseaba fervientemente ir a Europa, una llamada del viejo continente que sentiría el resto de su vida.

Aún tenía 16 años y el ejército no lo aceptaba, así que falsificó su partida de nacimiento para poder entrar en la Cruz Roja. Aunque consiguió que lo admitieran nunca llegó a entrar en combate porque para cuando terminó su entrenamiento Alemania había firmado el armisticio. La Gran Guerra había terminado. Walt se encontraba en Francia y su función era conducir una ambulancia para el traslado de oficiales que llenó de dibujos y bocetos, lo que dio lugar a que le conocieran como “el artista residente”. En 1919, tras diez meses en Francia, solicitó un relevo de sus funciones que le fue concedido.

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WALT DISNEY con su ambulancia en la Francia de post-guerra de 1918.

Volvió a Kansas City fascinado por Europa y su cultura. Estaba decidido a lanzarse a una carrera artística. Gracias a diversas amistades logró un trabajo en el Pesemen-Rubin Art Studio. Es allí donde cruzó su camino con Ub Iwerks. Juntos fundaron la Iwerks-Disney Commercial Artists en enero de 1920. La aventura empresarial acabó casi antes de empezar porque apenas había clientes. Pero ambos fueron contratados por Kansas City Film Ad. Allí realizaban un trabajo artístico y de animación muy primitivo. Sin embargo, Walt quedó fascinado por las posibilidades del medio. Se dedicó a estudiarlo a fondo y adquirió toda la cultura artística que pudo. Usaba su tiempo libre para sumergirse en la biblioteca, se impregnó de los conceptos de la anatomía y mecánica del movimiento y analizó a fondo el trabajo de Eadweard Muybridge.

Después de dos años de aprendizaje se sentía preparado y decidió trabajar por su cuenta. Contando con Iwerks, Hugh Harman, Rudolph Ising, Carmen Maxwell y Friz Freleng como empleados funda Laugh-O-Gram Films y se metió de lleno en la producción de cortometrajes animados. Pese a realizar un trabajo excepcional para la época como era Alice’s Wonderland la empresa se declaró en bancarrota un año después de empezar. Este nuevo fracaso empresarial golpeó duramente la moral de Walt. Con sólo cuarenta dólares en el bolsillo compró un billete a California. Creyendo el sueño de la animación un imposible se resigna a buscar un trabajo en Hollywood como director de películas de acción real. Recorrió los estudios sin suerte, sin embargo, su moral se recompone y de nuevo volvió a perseguir el sueño. Esta vez en el garaje de su tío Robert, en el propio Hollywood. Con una gran fe en el innovador trabajo que era Alice’s Wonderland, una mezcla de acción real y dibujos animados, envió la cinta a la distribuidora neoyorquina Margaret Winkler que le encargó más producciones con la misma técnica.

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WALT DISNEY y UB IWERKS a mediados de los años 20.

“Mi hermano Walt y yo creamos el negocio juntos en 1923. Creo que era un auténtico genio: creativo, con una gran determinación e ímpetu.” — Roy O. Disney

En 1923, junto a su hermano Roy funda Disney Brothers Cartoon Studio, en Los Ángeles.  Roy no tarda en darse cuenta de que solo uno de los dos debía personificar a la compañía y el estudio pasa a llevar únicamente el nombre de Walt Disney. Durante esta etapa Disney contrató a una joven llamada Lillian Bounds para entintar y colorear el celuloide. Tras un breve noviazgo, se casaron en julio de 1925. Serían un  matrimonio feliz que solo acabaría con el fallecimiento de Walt en 1966. En 1933 fueron padres de una niña a la que llamaron Diane Marie. Tres años después, ante la imposibilidad de tener más hijos, adoptaron a Sharon Mae.

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WALT y su esposa LILLIAN a principios de los 60.

A finales de 1926 Universal Pictures le pidió a Charles B. Mintz, distribuidor de Disney, una nueva serie de animación protagonizada por un conejo. Mintz recurrió a Walt, que envió bocetos de un personaje llamado Oswald, el conejo afortunado. El nuevo personaje trajo suerte a Walt, ya que alcanzó cierta fama. Pero más adelante en una reunión Disney descubrió sorprendido que Mintz había contratado a todos sus animadores excepto a Iwerks. Y, además, que los derechos de Oswald los tenía Universal y no él. En lugar de aceptar un acuerdo para seguir con Oswald en esas condiciones renunció al personaje y decidió crear otro. Lo hizo en el tren durante el viaje de vuelta a California tras saber que no tenía el copyright de Oswald. Ideó a un ratoncito enérgico, alegre y de grandes orejas redondas. Habló de ello con Ub Iwerks que diseñó al personaje. En un principio lo llaman Mortimer, pero Lilian Disney dice que el nombre es demasiado pretencioso. Y sugiere que se llame Mickey.

En 1928 nació Mickey Mouse. Iwerks dibujaba a Mickey y Walt ideaba las historias. Mickey apareció por primera vez en 1928 en un corto mudo llamado Plane Crazy, que Iwerks animó él solo. Pero fue el 18 de noviembre de 1928 cuando el mundo cayó rendido ante el ratón. Ese día se estrenó El botero Willie (Steamboat Willie) y Mickey fue el primer dibujo animado con voz sincronizada de la historia del cine.

Esa sincronía la lograron gracias al Cinephone, la tecnología que les facilitó Pat Powers junto a la distribución de la película. El propio Walt Disney le puso la voz a Mickey hasta 1947. Disney ya no volvería a hacer jamás producciones mudas.

“La gente se ríe con Mickey Mouse porque es muy humano.” — Walt Disney

Mickey se convirtió en una sensación de la noche a la mañana. El público lo pedía, cada uno de sus nuevos cortos era un éxito y se anunciaban con carteles luminosos en las marquesinas de los cines. Los estudios de cine se apresuraron a crear departamentos de animación para tratar de competir con el ratón. En las salas era una decepción no encontrar un corto de Mickey que precediera a las películas. Entre el año 1928 y 1934 el estudio explotó al máximo a Mickey Mouse a través de diversas vías aparte de la animación, como los cómics y el merchandising. A Mickey le surgió toda una tropa de familia y amigos: Minnie, Goofy, Pluto, Donald… Pero en 1930, temiendo que se repitiera el caso de Oswald con Mintz, Disney hizo frente a Pat Powers por los derechos sobre Mickey Mouse. Disney no cedió y se quedó al ratón, pero perdió a Iwerks, al que Powers le proporcionó los medios para crear su propio estudio de animación. Walt buscó desesperadamente sustitutos para Iwerks, cosa realmente complicada ya que se dice que este era capaz de hacer hasta 700 dibujos diarios.

Pero, lejos de acomodarse en el éxito de Mickey y compañía, Disney emprendió la realización de las Sinfonías tontas (Silly Symphonies), creadas con el objetivo de mejorar e innovar en el arte y la técnica de la animación. Además, le daba la libertad para crear un sinfín de personajes independientes de Mickey. Estas Sinfonías tontas fueron en concepto una idea de Carl Stalling, el primer director musical de Walt. Eran una serie de cortometrajes en los que la música era el ingrediente principal. El primero de ellos fue La danza macabra (La Danse Macabre, 1929) y en los  dos años posteriores le siguieron varios más. La serie alcanzó su éxito definitivo con Árboles y flores (Flowers and Trees, 1932) que coincidió con el perfeccionamiento del tecnicolor. Es su primer corto en color y con él ganó su primer Oscar. Ese mismo año, Disney recibió también un Oscar honorífico por la creación de Mickey Mouse, que tuvo color a partir de 1935. Al año siguiente, en 1936, volvió a repetir el logro con Los tres cerditos (Three Little Pigs), que se convirtió en un fenómeno sobre todo gracias a la canción “¿Quien teme al gran lobo feroz?”. Walt vio en las personalidades diferenciadas de los tres cerditos un salto espectacular el la animación de personajes. Por fin sentía más que nunca que tenía a su disposición el equipo y la técnica adecuada para crear una nueva forma de cine con la que ya lleva tiempo soñando: el largometraje de animación.

Es justo en la primavera del año 1934 cuando con gran éxito popular y económico Walt Disney decidió dar el siguiente paso: crear el primer largometraje animado de la historia del cine. La Primera Edad de la Historia Disney estaba a punto de empezar.

3 comentarios sobre “Las 7 Edades de Disney · Introducción: “Todo empezó con un ratón”

    1. Hablaré de Fantasía en la siguiente entrega de la serie de artículos en la que estoy trabajando para repasar toda la historia de la animación Disney. Espero que lo disfrutes llegado el momento.

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