“Sí, yo le quería. Creo que nunca he querido a nadie tanto como a mi viejo vagabundo.”

De los fascinantes 108 minutos de duración de La Gata sobre el Tejado de Zinc (Richard Brooks, 1958) siempre recuerdo esta maravillosa escena del último acto de la cinta. La conversación entre Paul Newman (que se convirtió en estrella a partir de esta película) y Burl Ives (actor extraordinario con una dilatada carrera) está rodada con sensibilidad y un gran control del tiempo y de los diálogos. Padre e hijo ponen verdades y sentimientos sobre la mesa. En una interpretación magistral, el personaje de Burl Ives se va rompiendo poco a poco recordando su durísima niñez junto a su padre.

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